miércoles, 4 de noviembre de 2020

Rotura del ligamento cruzado de la rodilla en jugadores de fútbol sala

 Una lesión común en el fútbol sala es la rotura del ligamento cruzado. Ocurre la mayoría de las veces sobre un simple cambio de apoyo rápido (mal controlado), durante un contacto o una mala recepción tras un salto. Esta lesión es común y bien conocida por los fisioterapeutas.

 ¿Cómo se ve un ligamento cruzado?

Los "cruzados" forman un pivote del ligamento central en la rodilla. Tenemos dos a cada lado: el ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento cruzado posterior (LCP).

  En la mayoría de los casos, es el ligamento cruzado anterior (LCA) el que se rompe. El ligamento cruzado posterior (LCP) se ve afectado con menos frecuencia.

 Un ligamento es una estructura formada por fibras elásticas capaces de sufrir importantes esfuerzos mecánicos (tracción, torsión, cizallamiento, etc.). Si las fuerzas aplicadas a este ligamento son demasiado grandes, corre el riesgo de romperse.

 Al contrario de lo que uno podría imaginar, ¡vivimos relativamente bien sin un ligamento cruzado! De hecho, el malestar en las actividades diarias (caminar, subir / bajar escaleras, etc.) será mínimo o incluso inexistente. Por otro lado, en los deportes, la rodilla se usa con más intensidad. Por tanto, el déficit de estabilidad puede provocar más molestias.

 

No dude en buscar el consejo de un especialista (cirujano ortopédico, médico deportivo, fisioterapeuta) para tomar la decisión de operarse.

 Ligamentos cruzados: ¿por qué se rompen en el fútbol sala?

En fútbol sala, los cambios de apoyo son frecuentes. ¡Es un deporte fundamental por excelencia! Un deporte de pivote es cualquier actividad que requiera transferencias de peso corporal por encima de la pierna. La rodilla entonces juega un papel central y está sujeta a limitaciones importantes.

El contacto frecuente con el oponente y los saltos aumentan aún más el riesgo de rotura del ligamento cruzado. De hecho, el contacto puede provocar un giro violento de la rodilla. Si los músculos alrededor de la articulación no están lo suficientemente tonificados y alertas, los ligamentos se estirarán repentinamente y corren el riesgo de romperse.

 ¡Los músculos protegen eficazmente los ligamentos!

 Cada individuo tiene una estructura de ligamento particular. Es obvio que todos somos diferentes. Algunos tienen rodillas "laxas", otros menos. ¡Algunos tienen ligamentos fuertes, otros menos! Por tanto, están más expuestos a sufrir lesiones.

Para evitar el riesgo de lesiones, le recomendamos encarecidamente que practique regularmente un entrenamiento propioceptivo específico.

Estos ejercicios tienen como objetivo mejorar el estado de alerta muscular. A la más mínima desestabilización, la articulación queda protegida, sujeta firmemente por los músculos del muslo.

¿Qué pasa después?

Si su rodilla se ha torcido violentamente y el dolor es intenso, se recomienda consultar a un médico especialista. En caso de duda, puede indicarle que realice un examen más detenido.

 La resonancia magnética de la rodilla puede confirmar si la rotura de los ligamentos cruzados o no. La radiografía, por otro lado, muestra el estado de los huesos y el cartílago pero no los ligamentos.

 En los días posteriores a la lesión, la articulación se hinchará. Este fenómeno se llama derrame y es bastante normal. Para reducir esta hinchazón, es aconsejable aplicar hielo en la articulación con la mayor frecuencia posible.

 También recomendamos levantar la pierna y comprimir la periferia de la articulación. A partir de entonces, deberá seguir una rehabilitación seria con un fisioterapeuta deportivo en Aravaca por ejemplo o en tu ciudad más cercana. Esta rehabilitación, seguida durante varios meses, te permitirá recuperar una rodilla funcional antes de retomar el fútbol sala.